Investigación sobre el origen de la formación de la placenta

By | 7 septiembre, 2016

Se sabía que los genes heredados de antiguos retrovirus son esenciales para la placenta en los mamíferos, un hallazgo al que han contribuido científicos del Laboratorio de Fisiología y Patología Molecular de Retrovirus Endógenos e Infecciosos del Centro Nacional de Investigación Científica/Université Paris-Sud, en Francia. Ahora, los mismos científicos han revelado que estos genes de origen viral también pueden ser responsables de la mayor masa muscular vista en los hombres, como se detalla en un artículo publicado en la edición de este viernes de ‘PLoS Genetics’.

Los retrovirus tienen proteínas en su superficie que son capaces de mediar en la fusión de su envoltura con la membrana de una célula diana. Una vez liberado en el interior de esa célula, su material genético se integra en los cromosomas del huésped. En los raros casos en que la célula infectada está involucrada en la reproducción, los genes virales pueden ser transmitidos a la descendencia.

En consecuencia, casi el 8 por ciento del genoma de los mamíferos está compuesto de vestigios de retrovirus o retrovirus endógenos. La mayoría de ellos están inactivos, pero algunos siguen siendo capaces de producir proteínas, como sucede con ‘syncytins’, proteínas que están presentes en todos los mamíferos y codificadas por los genes heredados de los retrovirus “capturados” por sus precedentes.

Median en la fusión celular

Hace más de cinco años, y gracias a la inactivación de estos genes en ratones, el equipo dirigido por el doctor Thierry Heidmann demostró que los ‘syncytins’ contribuyen a la formación de la placenta. Debido a su capacidad ancestral para mediar en la fusión célula-célula dan lugar al sincitiotrofoblasto, un tejido formado por la fusión de un gran número de células derivadas del embrión en la interfase fetomaterna.

Usando a los mismos ratones, el equipo ha puesto de manifiesto un efecto “colateral” e inesperado de estas proteínas: dotan a los hombres de más masa muscular que las mujeres. Al igual que el sincitiotrofoblasto, la masa muscular se desarrolla a partir de células madre fusionadas. En los ratones macho genéticamente modificados, estas fibras eran un 20 por ciento más pequeñas y muestran un 20 por ciento menos de núcleos que en los machos normales; parecidos a lo que detectaron en las mujeres en cuanto a su masa muscular total.

Por tanto, parece que la inactivación de ‘syncytins’ conduce a un déficit de fusión durante el crecimiento del músculo, pero sólo en los hombres. Los científicos observaron el mismo fenómeno en el caso de la regeneración muscular después de una lesión: los ratones macho incapaces de producir ‘syncytins’ experimentaron regeneración menos eficaz que los otros machos, pero fue comparable a la observada en las mujeres. Además, las fibras musculares regeneradas producen ‘syncytin’, una vez más, sólo en varones.

Si este descubrimiento se confirmara en otros mamíferos, podría aclarar el dimorfismo muscular observado entre machos y hembras. Mediante el cultivo de células madre de músculo de diferentes especies de mamíferos (ratón, oveja, perro, humanos), los científicos mostraron que ‘syncytins’ contribuyeron a la formación de las fibras musculares en todas las especies analizadas. Ahora es necesario demostrar si, en estas especies, la acción de ‘syncytins’ también es específica del macho.

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