Investigación de tratamientos específicos para el cáncer de esófago

By | 7 septiembre, 2016

Los científicos financiados por el ‘Cancer Research UK’ y el Consejo de Investigación Médica (MRC por sus siglas en inglés) en Reino Unido, analizaron la composición genética completa de 129 cánceres esofágicos y fueron capaces de  dividir la enfermedad en tres tipos distintos sobre la base de patrones detectados en el ADN de las células de cáncer de llamadas firmas.

El primer subtipo que encontraron poseía defectos en sus vías de reparación del ADN. El daño a esta vía se sabe que aumenta el riesgo de cánceres de mama, ovario y próstata. Los pacientes con este subtipo se pueden beneficiar de una nueva familia de fármacos conocidos como inhibidores de PARP, que matan las células cancerosas mediante la explotación de esta debilidad en su capacidad para restaurarse.

El segundo subtipo tenía un mayor número de errores de ADN y más células inmunes en los tumores, lo que sugiere que estos pacientes podrían beneficiarse de fármacos de inmunoterapia, ya que muestran una gran promesa en un número de tipos de cáncer como el de piel.

El subtipo final mostraba una firma de ADN que está asociada principalmente con el proceso de envejecimiento de las células y los sujetos de este grupo podrían beneficiarse de los medicamentos dirigidos a proteínas en la superficie de las células cancerosas que hacen que las células se dividan.

 

Un futuro ensayo clínico

La profesora Rebecca Fitzgerald, investigadora principal, con sede en la Unidad de Cáncer del MRC de la Universidad de Cambridge, explica: “Nuestro estudio sugiere que podríamos hacer cambios en la manera en que tratamos el cáncer de esófago. Los tratamientos dirigidos de la enfermedad hasta el momento no han tenido éxito y esto en su mayoría es por falta de formas de determinar qué pacientes podrían beneficiarse de los diferentes tratamientos. Estos nuevos resultados ofrecen una mayor comprensión de las firmas de ADN que sustentan los distintos subtipos de la enfermedad y significa que podríamos adaptar mejor el tratamiento”.

“El paso siguiente es poner a prueba este enfoque en un ensayo clínico. En la investigación se usaría una prueba de ADN para poder clasificar a los pacientes en uno de los tres grupos con objetivo de determinar los mejores tratamientos para cada grupo y alejarse de una solución única para todos”.

El profesor Peter Johnson, director médico de Cancer Research UK, enfatiza: “Ser capaces de distinguir distintos tipos de cáncer de esófago es un nuevo descubrimiento genuino de este trabajo. Por primera vez, vamos a ser capaces de identificar y probar tratamientos dirigidos, diseñados para explotar las debilidades específicas del cáncer. Aunque las tasas de supervivencia del cáncer de esófago han ido aumentando lentamente en los últimos años, todavía son demasiado bajas, y esta investigación abre el camino hacia una nueva forma de entender y hacer frente a la enfermedad”.

 

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